Me levanto del sofá con la sensación de haber visto
uno de los mejores finales de temporada hasta la fecha. Y esto es mucho decir. Ha sido
una temporada redonda, en la que el número de momentos tristes, duros y oscuros, ha ganado al de momentos dulces, alegres y simpáticos. La temporada en la que ha llegado el momento de echar un vistazo al futuro, por descorazonador que este parezca.
Una temporada muy intensa.
A PARTIR DE AQUÍ, SPOILERS SOBRE LA 3a TEMPORADA DE BUFFY

Todo comenzó con nuestra heroína lejos de
Sunnydale. Viviendo una vida un tanto miserable y muy solitaria, intentando escapar del terror dejado atrás después de la muerte de
Angel, que aún ensucia sus manos. Pero un hecho, perfectamente conectado con algo ocurrido en el episodio
Lie To Me, en la segunda temporada, le produce un cambio de chip y la hace regresar a su casa.
La adaptación no es fácil. El grupo formado por
Willow, Oz, Xander y Cordelia ha evolucionado en pocos meses. Se han visto obligados a mejorar, a hacerse más eficaces y en definitiva, a
salir adelante sin Buffy. Sus métodos no son perfectos, los resultados, menos. Pero sobreviven y, lo más importante, siguen juntos, avanzando como grupo y estrechando lazos.
La vida sigue sin ella: la de sus amigos, la de su madre y la de Giles, quien protagoniza una escena muy emotiva que a mí me cautivó especialmente, llorando en su cocina por el regreso de su querida alumna.
La mayoría de los protagonistas pasan por algún tipo de trauma sentimental que, además, acarrea consecuencias al resto del grupo. El más evidente, el que implica a Willow y a Xander, quienes, durante un breve espacio de tiempo, dan rienda suelta al deseo que tienen el uno por el otro y que hasta la fecha, habían contenido. Su comportamiento arrastra inevitablemente a Cordelia y a Oz, pero también afecta al resto de la pandilla, a la que se le ha sumado un miembro:
otro vigilante, Wesley, quien llega a Sunnydale para sustituir a Giles en sus funciones (aunque nunca lo hará del todo), ya que la
vinculación sentimental entre Giles y Buffy, según el Consejo, es contraproducente.

Wesley cumple con su papel, es fiel al Consejo y es
un cliché de británico estirado. Es además bastante torpe e inepto. Su aparición sirve además para saltar otra barrera, algo que esta serie hace muy a menudo: en esta ocasión, toca el espinoso tema de
la atracción sexual entre un adulto y una adolescente.
Buffy ha crecido y se tiene que enfrentar a muchos cambios y al peor de los monstruos que haya podido enfrentarse:
su futuro. La entrada a la Universidad está cerca, con todos los cambios que esto comporta. Ella se debe a su destino, y aunque en un momento dado
se desvinculará del Consejo, retando a Wesley y siempre con el apoyo de su querido Giles, no deja de lado su principal labor.
La tristeza que invade a Buffy no desaparece ni con
la resurrección de Angel: traumática, complicada, inesperada..., porque el futuro al que ambos se enfrentan no es nada alentador. Es
un futuro triste y oscuro, marcado por el envejecimiento de Buffy mientras que Angel disfruta de su eterna juventud. Y si esto fuese poco, la imposibilidad de tener una relación física completa, ya que Angel volvería a quedarse sin alma. Una relación, en conclusión,
abocada al fracaso.
En esta temporada
he echado de menos a Spike. Sólo se ha dejado ver en el fantástico episodio
Lover's Walk, permitiéndonos disfrutar del vampiro oxigenado más sarcástico y divertido de entre los no muertos.
El villano de esta temporada ha sido el Alcalde, otro excéntrico, y muy divertido, ser sobrenatural. Es el malvado más temido y al que hay que vencer al final. Es
un ser inmortal que aspira a convertirse en algo más, en una ceremonia llamada
La Ascensión y que tendrá lugar el día de la Graduación. Pero también es un ser con sentimientos, y
su punto débil es Faith, la Cazavampiros que una vez fue amiga de Buffy y que después se pasó al lado oscuro.

Si tuviese que definir a
Faith con una sola palabra, esta sería
Envidiosa. Creo que a su personaje le mueve la envidia que siente hacia Buffy. Su actitud de sobrada es tan sólo
una pose. Acude a buscar refugio allá donde lo encuentra, allá donde se cree valorada… y es con el Alcalde, ayudándole a preparar su Ascensión y con la promesa de ser su mano derecha cuando éste sea la criatura más poderosa del universo.
Ha sido no obstante,
un personaje crucial en esta temporada. Gracias o por culpa de ella, la trama, la relación entre Buffy y Angel, entre Buffy y el resto de sus amigos, e incluso la percepción que podía tener Buffy de sí misma, se han visto tocadas. Podríamos decir que nadie ha estado a salvo de las consecuencias del
Tifón Faith. Faith consigue lo que ningún monstruo ha conseguido:
despertar en Buffy un auténtico deseo de sangre y venganza... En parte, ha conseguido llevarse a Buffy a su terreno.
Y es que Faith, de nuevo movida por los celos y la envidia, y siguiendo las órdenes del Alcalde, lanza una flecha envenenada que alcanza a Angel. Para curarse,
Angel necesita beber sangre de una Cazavampiros. Buffy tiene que salvarle, ambos se siguen queriendo a sabiendas de que se van a perder. Sale en busca de Faith y le clava una daga, después de una intensa pelea cuerpo a cuerpo. Pero no consigue llevarla ante Angel, ya que Faith escapa malherida.
A Buffy sólo le queda una opción: dar de beber a Angel su propia sangre.

Esto da lugar a
una escena tremendamente erótica, en la que Buffy provoca a Angel para que se transforme, golpeándole en la cara hasta hacerle perder el control. Enfurecido,
él se lanza a su cuello y bebe de ella, desplomándose los dos en el suelo. Angel se cura pero Buffy ha quedado muy debilitada. No se la ha bebido por completo pero tiene que llevarla al hospital.
En el hospital también está Faith, quien, tras recibir el ataque de Buffy, ha quedado en coma. Aquí es donde Angel descubre que el punto débil del Alcalde es Faith.
Para el Alcalde, Faith hace el papel de hija que para Giles interpreta Buffy. Siente debilidad por ella y esta debilidad será aprovechada por Buffy en el
épico final de temporada. Y es que en esta serie, todo ocurre por un motivo, y hasta el capítulo más tonto encierra en él algo interesante. Y con esto, una especial mención a
Amy, la rata que una vez fue bruja y que ahora vive en una jaulita en la habitación de Willow.
Después de este obligado homenaje, y dejándome mucho en el tintero, porque esta entrada ya es lo suficientemente larga, he de hablar del
gran final, con todos los compañeros de clase ayudando al grupo a derrotar al temido monstruo. Con
una batalla épica, en la que todos y cada uno cumplen perfectamente con su función. Una batalla campal en toda regla, con dos bandos bien formados e identificados:
el Bien y el Mal.
Un final a lo grande. Un cierre de temporada y el
cierre de una etapa. Si nos vamos del
Sunnydale High School, ¿qué mejor manera de dejarlo que haciéndolo volar por los aires? Si mi relación amorosa ha terminado, ¿qué mejor manera que
ver a mi amor desaparecer entre la bruma nocturna, sin decirnos adiós?
Hemos sobrevivido al Instituto, dice Oz. Pero
el instituto no ha sobrevivido al paso de Buffy por él.